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Blog de Lucas Diponto Repenique

Y también poesía

Y qué duda hay que la única forma de decir la verdad es escribir poesía. Cualquier verdad puede ser torcida, pero la verdad de la poesía siempre es.
Descubrí no hace mucho la poesía, por supuesto, después de salir del instituto, porque mientras estás ahí la poesía es una porquería. Sin sentido, ya sea la amatoria o la paisajística. Recién a principios del XX cambió la cosa y dejaron de ser boludecs sobre la primavera y todo eso. Yo aún no lei la poesía antigua tipo Gilgamesh pero debe ser impresionante; lo intenté pero me agotaba en seguida. Una vez cuando estaba en la facultad leí una poesía de uno, que era un poco ... fecal y minjitoria. Y bueh, ay de todo.

Y yo acá escribiendo al aire, con el alma abrigada por supuesto, que hace frío.
Y.... puedo escribir cualquier chorrada, pero pasa que alguien lo va a leer, y eso es mejor! si, pero.... Bueh,... no se nos va a acabar el mundo... o si?

Desde chiquitito que me gusta escribir... y sin embargo no me gusta leer... A los 13+-2 años empecé a escribir una historia de un superhéroe (me encantaban los comics) el heroe se llamaba: Fatman. Y era un dechado de virtudes (of course). Era como yo, pero era valiente. Escribí como dos o tres capítulos, todo antes de convertirse en fatman y lo dejé en el momento en que descubrió que deseaba hacer el bien y que debía disfrazarse de FatMan... ...

Después empecé a escribir una historia transapocalíptica donde la civilización se destruía y resurgían los dinosaurios. Nosotros los humanos que quedábamos lograbamos domesticarlos... Lo único que hize fue el primer capítulo y un montón de dibujos y esculturas de dinosaurios. El principio era bueno, realmente sonaba apocalíptico.

Después, ya solo en mi cabeza y en montón de dibujos, había inventado al señor de la Guerra, a los que después apendicé los otros tres jinetes. De ´´estos hice montones de dibujos (ya tenía 15 años y dibujba muy bien), la espada del señor de la guerra se llamaba... Nimrod... ¿o ese era el que descubría la espada? no se...

Lo que peor se me daba era inventar los finales. Mejor dicho, lo único que sabía hacer era inventar el principio. Eran siempre apocalíticos, acabadores. Era el fin. El no va más.

Y des´pués de mucho andar de acvá para allá se me acabó el cerebro. Se me consumió. Terminé todo. No hice nada más... Tan sólo pasados 5 años, me puse a escrbir poesía. Que también es el recurso del acabado. Del que no puede armarse de valor y afrontar cara a cara a la realidad. Es sólo un recurso. Nada más...

Salud!
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